Uno de ésos días tu altura toco
mi nariz con el aroma de tu cabello,
recuerdo que éra negro y lacio,
tan suave como la seda entre mis dedos.
Un día recuerdo que bájo la lúz de la luna
toque tu rostro para mirarlo detenidamente...
y éra cierto...
¡éra perfecto para mi!
simetria que anudada con las estrellas
me conquisto.
Y con el recuerdo de esa risa detallada,
perfilada y solamente túya,
como jamas he encontrado una igual.
Mencióno ése arrastre porque
eran tus hombros afilados
los que aun me siguen conquistando.
La musa éra yó,
y ya no és así.
Conquistandome cada que te recuerdo.
y con tantos buenos detalles, buenos
momentos, que suelo extrañar, cuando
necesito verte, solo
cierro los ojos...
y ahi estas...
Mi idioma ahora funciona solo así.
viernes, 15 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario